27/02/2007

Ciudadanos a mí

Lanzarote informa:

¡Salmantinos!

Dice el dicho que doliendo la cabeza duele todo el cuerpo, lo que traducido a mi ciudad es que, de éste modo siendo yo tu alcalde y señor soy tu cabeza y a tenor tú has de encontrar tu acomodo siendo mi parte pues eres mi vasallo. Por tal razón, el mal que sin compasión a mí me toque tu vieres o sin verlo supieres a tí te habrá de doler como si fuese tuyo.

Mucho me pesa y siento la noticia de que un partido político más se une a la lista de pedigüeños de votos y de fracasados aventureros que quieren medrar en lo personal usando la vía de la política como yo hice (realmente a ver sino qué pinto yo en la política), queriéndome quitar de un sillón al que tan firmemente me encuentro agarrado. Quieren engatusar a la gente, seducirlas con otras promesas y programas que no son los míos, hablarles de mezquindades que salen de su mente intentándolas convencer de una opinión que no es la de su alcalde, proponerles pensar y razonar a algo que es contrario a los intereses de mí, de su alcalde. Por tanto espero que os estéis sintiendo doloridos por este desfile de despropósitos, estéis afectados y tengáis el corazón acongojado en estos momentos, por vuestro alcalde.

En esta ocasión el grupúsculo que alza la voz (en vez del brazo extendido, que es mucho más elegante y clásico), han sido unos que se llaman Ciudadanos. Jodídamente originales, supongo que si se presentan en un pueblo deberían de llamarse Pueblerinos. Pero no lo hacen, debe de ser que buscan representar algo que hay en las ciudades y que difícilmente se encuentra en poblaciones pequeñas. Esta gente, que encima para más inri son seguidores de un partido de Cataluña (dime con quién andas y te diré quién eres), ha sido y será tratada como lo que se merece, una banda de oportunistas, advenedizos y risueños aficionados al cava que ha venido a meter las narices donde no les llaman. Me han dicho de buena tinta que sobre ellos ya ha caído fuego desde todos los frentes mediáticos. Y me ha parecido muy acertada una de las formas, llamándoles intelectuales. Los ciudadanos ahora son intelectuales, ciudadanos=intelectuales, pueblerinos=no-intelectuales. Dicho lo cual, prefiero que mi ciudad pase a ser un pueblo. Explico por qué:

Hubo una vez un hombre que dijo ya lo de ¡Muera la inteligencia! y dijo bien. Aquí estoy yo para dar fe de que se puede llegar lejos sin ser un cerebrito cuatroojos, ni falta que hace serlo. Yo la inteligencia y los in-te-lec-tu-al-es los tengo asociados con la Universidad (éso qeu hay en las ciudades y no en los pueblecitos),así que supongo que esta recua de aprendices de políticos vendrán de ése ámbito, y esta gente suele ser enemiga de lo que yo represento, con su vehemencia y sus títulos y sus maquinitas infernales de sumar y restar. Pero veamos qué clase de gente son realmente, un becado por ejemplo.

Ahí está, un boboloco de becario, típico caso de tontito que se pasa el día jugando con virus, setas, sangre y botellas de colores en un laboratorio cobra 600 euros ¿Tú te vas a fiar de un infeliz así? ¿Alguien que no cobra dinero ni para pagarse un traje como Dios manda? ¿Y cómo vestirán sino? ¿Y si encima es comunista? ¿Y con qué gente andará? ¿Y qué pasa si es un heterosexual de esos? ¿Y en qué clase de barrio chabolero malvivirá?

Esto amigos míos es hoy un intelectual, esto es un ciudadano: miseria y ganas de venganza, porque no dudes de que odia a la gente de mi condición, a los que sí supimos arrimarnos al sol que más alumbra. Si esto es un ciudadano, prefiero ser un pueblerino, que me apunten el primero de la lista, lo quiero ver bien puesto mi nombre en primer lugar. Ojalá fuesemos todos pueblerinos, en mis manos está huir de la caravana de la tristeza de ser un Ciudadano. Debería declarar que Salamanca pasa a ser un pueblo hoy mismo.

He hablado.

Posted by El cacique de Salamanca at 01:56:48 | Permanent Link | Comments (0) |
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