03/03/2007

Carta abierta a Enrique Battaner

Lanzarote informa:

¡Salmantinos!

Enrique, me dirijo a tí en un momento en el que soy consciente de que la desdicha se ceba sobre tí. Perder unas elecciones no debe de ser un trago fácil, yo no lo he vivido y espero no tener que vivirlo nunca. Bueno, que no lo voy a vivir nunca, qué leches, que yo soy el alcalde, tú al fin y al cabo ¿Quién eras? ¿A cuántos constructores importantes conoces? ¿Cuánta gente ha ido a tu despacho a verte para hablar del destino de millones de euros? ¿Cuántos medios de comunicación tienes que te hagan el trabajo sucio? Amigo mío, controlando poco más que un sindicato (éste concepto es un asquito ) de universitarios, mal vas.

Y es que intentaste hacer las cosas, pero las hiciste tarde. Qué es eso de esperar a la segunda vuelta para tirar a dar a tu enemigo. Y sí, digo enemigo, que no adversario, eso es un atenuante que usan las mujeres, los niños y los pacifistas (nenazas que se descomponen mentalmente al romperse una uña), para intentar camuflar su miedo de caguetas llorones a plantar cara como lo haría un hombre a cualquiera que se ponga por delante en su camino. ¡Si tú quieres ser rector, nada debe pararte en tu objetivo! ¡El juego limpio es para los niños en el colegio y para los pobres, para quien no se puede permitir jugar duro! ¡Que si no lo haces parece que quieras que salga el otro elegido, hombre!

He de reconocer que sí era buena táctica lo de los pasquines. Inundar las facultades de pasquines. Las cafeterías, bibliotecas, facultades, comedores estaban llenos de pasquines atacando a Alonso. Que todos se tropezaran a cada momento con tu versión de los hechos, aunque fuese subliminalmente ya estabas acercándote a ellos. Incluso amenazar en ellos con que se cerrarán facultades, como en odontología, eso estuvo bien.

También leí que te dedicaste a mandar cartas y emails a profesores, funcionarios y a alumnos. Eso no está mal, pero te faltó contundencia en el fondo y en la forma. Si en vez de una carta firmada es un anónimo les adviertes de que ya pueden tomarse en serio el aviso. Que no es una bromita. Yo te podría haber enseñado, o sino mi buen ex-secretario Ángel Porras, él también se encargó del asunto y le conseguí un retiro dorado del puesto de concejal en una fundación por los servicios prestados (para que luego digan que yo no me preocupo por el empleo en ésta ciudad). Y en esas cartas deberías de haber sido más tajante en las consecuencias, que se quedasen acongojados de pensar en lo que pudiera pasar si tú pierdes las elecciones, ¡tenías que haberles dicho algo de ZP también hombre!

Eso sí, debías de marcharte manteniendo tu dignidad. Nada de felicitar al ganador ni de discursos bonitos ni ostias, ¡tú te marchas dando un portazo! Que se vea que crees que la gente ha sido manipulada y engañada, y que además ha habido pucherazo, pero deberías de haber pedido un recuento, o que se revisara el voto por correo, hay que hacerse oír como sea en estos casos, dar guerra, ¡que sino parece que admites la victoria del otro!

Pero en fin, que ya no hay nada que hacer (legalmente, pero vamos que si quieres te informo de las otras vías de actuación que te quedan aún). Ya verás cómo se tiene que hacer una campaña electoral de verdad. Ya verás la mía. También hay quien dice que eso de mandar cartas o anónimos puede pasar factura a la hora de que te vote la gente. Bah, yo no me preocupo, la gente no tiene memoria, y pelillos a la mar. Además, yo sí tengo quien me haga el trabajo sucio. Lo bueno es que la gente se acaba creyendo lo que lee. 

He hablado.

Posted by El cacique de Salamanca at 10:06:26 | Permanent Link | Comments (0) |
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