12/12/2006

La juventud, devorada por la horda de izquierda

Lanzarote informa:

¡Salmantinos!

Quería comentaros a vosotros, a los buenos salmantinos que me siguen a diario y a los otros, a las ratas de toda la vida, un hecho desagradable que me ha ocurrido hoy, y es que he visto por mi ciudad, desde mi acomodado despacho, era un grupo de chavales, de criajos consentidos, niñatos descontrolados, desvergonzados chiquillos, corriendo por mi Plaza Mayor, alborotando a su paso y rompiendo la tranquilidad que había en el ambiente, la calma de conversaciones de jubilados y gente seria hablando de cosas serias. ¡Osados pimpollos! Más aún fue mayor mi sorpresa cuando les observé detalladamente, me fijé en que no guardaban un mínimo orden clásico ni en sus peinados, varios chicos con melenas al viento (parecían hippis salidos de Woodstock, sólo les faltaba el cigarro de marihuana), y lo que me pareció absolutamente escandaloso en una ciudad decente, sobretodo, EN EL CENTRO DE UNA CIUDAD DECENTE (en los barrios que hagan lo que quieran que no les ve nadie ni le importan a nadie), niños que vienen del colegio, ¡Sin uniforme! ¡Pero qué modales son esos!

Y dado el tema que hemos tratado en el último post y la influencia de cosas como éstas en los futuros votantes, creo que debemos pormenorizar el análisis, y el problema es profundo. Hay que recuperar los valores tradicionales de la instrucción a la infancia en éste país. Empecemos por el vestir: un uniforme hace eso, uniformar, igualar, no permitir que nadie destaque sobre nadie por ningún motivo (ciertamente esto tiene un germen comunistoide algo desagradable), hacerles ver que hay una autoridad superior a la que le deben obediencia por las buenas o no, que se sientan canijos en el sistema, que vean que son la parte más pequeña y débil del mismo. En el colegio deben de ser instruidos, no es tan importante enseñarles como educarles, crearles un alineamiento mental, que salgan teniendo muy claro qué son y qué no son, para que cuando acaben sean un ladrillo más que añadir al muro, y listos. Los que valen (es decir, los hijos de los que somos alguien en éste mundo), ya cuentan con las vías adecuadas para conseguir sus objetivos, que otra cosa no pero el enchufismo se mantiene vivo. Y si de mí dependiera, todos irían rapados, que el pelo largo vuelve afeminados a los chicos, y luego se dedican a delinquir y a la homosexualidad y otras desviaciones. Las niñas, coleta o trenzas reglamentarias, y listos.

Otra cosa son los profesores. Ya no existen esos viejos profesores de antaño, de cara recta, temperamento recio y mano dura. Esos sí que educaban. Ya lo creo que lo hacían. ¡Anda que no pusieron a rojos firmes ni nada! Cualquier mínima desviación la corregían de un sopapo, fuera desviación del civismo o de columna vertebral. Ahora, lo que hay son sociatas metidos a catedráticos y metiéndose en institutos y colegios, rojos que colectivizan el material, anarquistas en las aulas hablando de ética y moral (qué sabrá un izquierdista de pacotilla lo que es eso), mendrugos marxistas que enseñan historia del comunismo e incluso hablan de la República (no he sufrido yo ni nada cuando me enteré de que le ponían un medallón en la plaza mayor, ¡en mi plaza mayor!), como si no hubiese historia más noble que comentar.

La gota que ha colmado el vaso en ése sentido ha tenido lugar hoy mismo, en la Universidad (se ha perdido la costumbre de Felipe V, este clausuraba las instituciones subversivas y punto final). Ahora, amigos míos, el Rector (un Rector, tiene delito que un rector se nos suba a las barbas aquí, en Salamanca, ni que se creyera Unamuno), se ha dedicado a homenajear a republicanos. ¡Y nadie ha hecho nada por impedirlo! ¡Pero esto qué es! ¡No ganamos la guerra para esto! Esta noticia me produce un malestar, un agobio y un desasosiego sólo comparable a la de que me dió cuando supe que se proponía un sindicato (otro nido de violencia revolucionaria) de estudiantes/mafiosos quería que se le retirase a Franco (a nuestro Franco de toda la vida), el título de doctor Honoris Causa, porque dicen que no reunía los requisitos ni tenía méritos que lo justificasen. ¡Requisitos es lo que tienes tú para marecerte una temporada en Carabanchel! ¡Haberse visto semejante desfachatez hacia tan ilustre personaje! No os digo más como andarán las cosas, con los castristas haciendo apología de la república, que el día de la "Constitución" se tapó el medallón de nuestro ilustre general, para evitar que pudieran picarlo, como el de Godoy. Esta gente cualquier día provoca un levantamiento cantonal y se lían a pedradas.

Lo dicho, hay que salvar a la infancia de la influencia externa, visto que la educación pública sólo está llena de malas personas, haced como yo, que como buen funcionario de una institución pública fomenta lo público para quien no se puede permitir algo decente y tira de lo privado para el uso propio, no os vayáis a creer que yo dejaría a los míos en semejante agujero... Voy a pedir a mis chicos que me eleboren una lista de centros de educación pública en mi ciudad, que creo que no existe, para que los recorran y comprueben los uniformes que se usan. Habrá que hacer una campaña por la uniformación de la infancia, para que nada se pierda.

¿Y el gobierno qué opina de esto? Son sociatas, qué van a opinar ellos, si son comunistas.

He hablado

Posted by El cacique de Salamanca at 00:55:09 | Permanent Link | Comments (4) |