Sindicatos locales, y la lucha por recuperar Salamanca
Lanzarote informa:
¡Salmantinos!
Aquí vuelvo un día más a seguir educándoos, ¡para que luego digáis del Alcalde! Antes de que se me olvide, quería pedirle al hostelero progre que ha tenido a bien hacer acto de presencia que deje nombre DNI y establecimiento, más que nada por no molestar al del servicio informático que estará liado cazando izquierdistas por interné, que mis chicos tienen una visita que hacerte. A ver si aprendemos a saber con quién andar, ¡para un sindicato decente de esta ciudad, el de hosteleros, y vas y te quedas fuera! Fíjate si serán buenos, que les promociono el concierto de mañana, para que vayan ahí los chavales de la ciudad a gastarse los cuartos, ¡y pa tí, por rojo, ni agua! A ver si maduramos de una vez y vuelves a la senda del bien, te civilizas y esas cosas que hace la gente responsable, y empiezas a comprender un par de cositas de ésta ciudad, y en las ciudades de los míos. Figúrate si seremos agradecidos, que en Pucela damos los pisitos de protección oficial sólo por ser uno de los nuestros, sin preocuparnos de ninguna otra faceta de tu vida, ni siquiera en eso que dicen los comunistas de la propiedad, nos da lo mismo qué tengas tú o tu familia, que para tí irá un regalito a cuenta del Ayuntamiento. Aunque he descubierto un efecto extraño que se sucede tras estas cosas, es como si tuviera cera, una especie de pitido agudo en el oído. Supongo que será la conciencia, pero tampoco dice nada interesante.
He sabido recientemente que esos sudacas comunistas de Chávez, el de la Junta de Andalucía que también gobierna dictatorialmente en Venezuela, han perdido un edificio notorio aquí en Salamanca, no sé de quién es ahora, ¡Qué más da! pero lo que me alegra es saber que ya no es suyo, ¡Comunista, jódete! ¡Sociata, aquí ya no eres nadie! ¡Fuera de mi ciudad! Y así vamos, amigos míos, poco a poco, haciendo de ésta ciudad un lugar un poco más decente, un poco menos de ellos y más nuestro. Por cierto, me refiero a la Casa de las Conchas, ese edificio todo exterior, céntrico, con vistas a la Clerecía, rústico en piedra arenisca preciosa, muy luminoso, todo amueblado, tres pisos con ascensor, patio interior lujosamente decorado para celebrar guateques, a dos minutos de la plaza mayor, ideal para cinéfilos, melómanos, licenciados en letras y pirómanos en ciernes con ganas de iniciarse en el hobby. Anda que no salían ahí unos pisitos bien majos, se podía hacer un ático con amplia terraza, para mi jubilación y para hacer un par de favores... En fín, mañana más y mejor.
He hablado.


Comentarios Recientes
A MAMARLA!!!
Ésto sí