Lanzarote informa:
¡Salmantinos!
Una vez dijo un rojo vasco, un colonizador que vino aquí a realizar injerencias en la vida local salmantina, un tipo que se las daba de listillo y de enterado porque sabía leer y escribía en rima (cuando no hay rima equiparable a la de quien ríe el último es que no pilló el chiste), que tenía un cargo en la universidad, era el rectal o algo así, un tal Unamuno. Este tipejo, al que luego algún dominguero de la política puso un monumento (¡después de esto, que tengan lo que hay que tener para decirme que no me voy a poder hacerme un medallón en la plaza!), dijo "Que inventen ellos, que ya lo usaremos nosotros".
Esta frase no es que no sea una verdad clamorosa (venga, a ver si te sabes tres inventos míos... ¿Ves?), pero hoy hemos descubierto una excepción. Y es que, cuando hay dinero, se agudiza el ingenio hasta límites insospechados, e inventamos cosas. No estamos ya en aquellos tiempos oscuros de barbarie en las que el monte era de todos, en las que cualquiera podía ir al caño a beber agua, en los que no estaba legislado que te pudieran poner una multa por beber una cerveza más allá del perímetro de un bar, ahora ya nos hemos civilizado, os hemos vuelto razonables y hemos inventado a partir de esto un sistema de explotación que se puede rentabilizar, gravar con impuestos y sacar dinero, que es la sal de la vida, sobretodo de la de aquellos que sí tenemos.
Y si hay alguien aquí que huele el dinero, vuestro dinero, alguien que ha dado muestras de una realpolitik ekonomik que es alabada y estudiada por la mismísima SGAE, son los hosteleros. He leido hoy esta noticia y me he dado cuenta de qué grandes que son estos chicos, ¡lo mejor que ha parido su madre, sin duda!
Si es que no les falta razón. Ya está bien hombre, ya ha sido suficiente. Hay que civilizar este mundillo coño, que se nos va a ir de las manos, y si eso ocurre, podrían bajar nuestros beneficios, es decir, habría que bajar los sueldos de la chusma de base, y habría que contratar senegaleses, portugueses y otros pobrecillos tercermundistas que no cobren ni seguro ni seguridad social ni ná de ná que los montamos de una patá en la patera de vuelta con el ZP y el Calderos.
Y es que dime tú, si te parece normal, que cualquier niñato de esos que va por ahí, sin saber ná de la vida, ni de economía empresarial, y encima sin tener un duro; pueda decidir que, en Nochevieja (en la del otro día no, en la buena), se pueden montar en su local alquilado, en un bareto pocilguero de barrio o en un garaje (o en donde sea), y no pagar los simbólicos 60-100 euros de rigor que debe de pagar todo hijo de vecino por salir esa noche. ¡Pero de qué van! ¡Vamos a tener que subir más los alquileres a esta banda de bastardos comunistas, o qué! Aquí estos anarcobabyes no se han dado cuenta de que la Nochevieja no es una fiesta popular, ni una celebración de cualquier tipo, es un NEGOCIO. Negocio, ¡Con todas las letras! ¡y a un negocio no se le ponen trabas, maldita sea! ¡Que quieren que esta ciudad se parezca a una comuna de okupas!
Beber esa noche sin ir de cotillón es hacer la competencia a los hosteleros. A mis hosteleros, nada menos. Empecemos poniendo esto bien clarito. Si tú te montas cualquier cosa que pueda llevar a algún pobre desgraciado a no ir de cotillón, aunque sea solo a los dos únicos amigos homomaricas que tengas para jugar a los ferrocarriles, te estás mereciendo todo nuestro odio. Esa noche es, como tantas otras, para el negocio, y por tanto lo que tú quieres hacer constituye un acto subversivo. Y estas desviaciones hippies hay que arrancarlas de raíz.
A eso fuimos. ¿Qué tipo de conjura preparan para ése día? ¿Botellón? Ya lo conseguimos ir erradicando poco a poco, ya no hay huelgas de bares que se intenten pasar de chulos con nosotros. El problema son los alquileres de locales y las fiestas privadas. Ése tipo de gente peligrosa y radical que se atreve a hacer un acto exclusivo y exclusivista con el resto de miembros de su secta satánica comete una afrenta, compra bebidas baratas para consumirlas sin previa especulación. ¡Recuerda, esto es asilvestrar a la gente, esclavizarla en el comunismo! ¡Acostumbrarles a hacer las cosas por sí mismos, pudiendo tener un camarero! Esta gente bebe, por tanto consumen allí lo que no consumen en otro sitio. No es cuestión de que no cobren o sea un acto privado, ¡es que nosotros no ganamos dinero con ello! Y hay otra cuestión que en mis tiempos no pasaba, esa chusma se reúne sin pedir autorización, sin permiso mío, como si pensaran que no lo necesitan. ¡Derecho libre de reunión, lo llaman! ¡Antes, con más de cuatro personas juntos, enseguida aparecían los tricornios para dispersar la reunión ilegal!
Así que estoy muy de acuerdo con lo que se quiere hacer, prohibir ese tipo de reuniones en Nochevieja. ¡A ver si se van a meter muchos y no entran en el local! ¡Que si la bebida no está adulterada les puede sentar mal! Si en el fondo lo hacemos por ellos, para que aprendan. Es decir, pa que aprendan de que aquí funcionan así las cosas, no sea que luego se asusten de otras cosas que yo haga, que los hay que tienen la piel muy fina.
A ver si con suerte, para esta nochevieja ya funciona, que seguro que se logra un 2% más de beneficios por lo menos.
He hablado.
Comentarios Recientes
A MAMARLA!!!
Ésto sí